Jessica
Sepúlveda seguro
cuento bicentenario
La historia de mi tierra
La
vida era llevadera y tranquila, un pueblo con historias en cada esquina, en
cada casa, en cada familia, lejos de Medellín una ciudad que a pasos
agigantados crecía y a muchos tentaba para que emigraran a ella prometiendo prosperidad,
sin embargo existía una familia arraigada a sus costumbres, en ellos no existía
esta tentación de abandonar su pueblo, quizás por miedo a saber que había
fuera, o tal vez porque allá lo tenían todo, sus ancestros habían luchado por
un hogar, pero nada saldría como lo esperaban, Medellín era un imán y el futuro
de muchas familias estaría escrito en esta ciudad, para mi es el pasado para
mis abuelos era el futuro y esta es la historia de mi familia.
Soy
de la familia Álvarez, nacimos en Andes-Antioquia en el pueblo todos se
conocían con todos, mi abuelo Enrique era el mayor de otros 6 hermanos que
tenia, la casa donde Vivian era grande, amplios corredores, poseían un espacio
donde tenían sus cultivos de frutas, Papa, cilantro, etc. Mi bis abuela con la
ayuda de todos los hijos estaban encargados del mantenimiento de estos, junto
los quehaceres de la casa, mi bis abuelo dedicado al cultivo del café,
trabajaba para Don Ernesto, este estilo de vida les daba lo suficiente para
vivir, con la pujanza de sus raza antioqueña los abuelos de mis padres forjaban
con esfuerzo, sudor y lagrimas no solo un futuro para la familia si no también
un reconocimiento en el Pueblo.
Don
Ernesto poseedor de largos cultivos de café le daba trabajo a muchísimos padres
cabeza de familia, mi Bis abuelo Honorio se levantaba temprano en la madrugada,
mi bis abuela Eugenia se levantaba con él, lo despachaba con una aguapanela
para después ponerse a hacer las arepas pues debía molerlas primero, así
aseguraba el desayuno diario de todos sus hijos, Enrique el mayor de sus hijos
cargaba desde pequeño la responsabilidad de velar por sus hermanos no solo con
el ejemplo sino casi que convirtiéndose en un Papa para los otros.
Honorio
los viernes reclamaba el pago en la plaza del pueblo, depende de lo que el
recogía le pagaban, siempre se quedaba hasta el domingo bebiendo, a menudo
pasaban los hijos un sábado y lo veían sentado borracho casi hasta perder la
conciencia pero era como si no lo conocieran, ni siquiera se le arrimaban,
sabían que el al domingo llegaría a la casa en la tarde con un bulto de
mercado, y así era, traía la panela y los granos para preparar los frijoles,
las lentejas, etc. aun borracho se sentaba en su silla mecedora prendía un
tabaco por horas pasaba mirando al horizonte, como esperando que algo pasara,
finalmente ahí se quedaba dormido mientras el tabaco aun encendido se consumía.
Eugenia
le quitaba su carriel y su sombrero, los colgaba luego lo despertaba para así
pasarlo a su habitación, no sin antes darle un caldo cargado de cilantro que
era como un somnífero pues luego de eso quedaba profundo, para así al otro
comenzar de nuevo una semana, una rutina que se repetía desde hace ya varios
años.
Era
un Miércoles al medio día, Honorio trabajaba en el cafetal como era costumbre,
Eugenia con sus hijos recogían algunos frutos pues había cosecha de guayaba,
pero Enrique el mayor estaba en la plaza, se le había volado a la Mama para
evitar su rutina, a unas cuantas cuadras de su hogar, sentado en el atrio de la
iglesia mirando las fronteras del pueblo, pensando en cómo sería la vida fuera
de su pueblo a lo lejos vio que un joven corría gritando desesperado, “Mataron
a Gaitán” el rumor en el pueblo se extendió rápidamente, ni siquiera sabia quien
era Gaitán pero vio que todo se volvió un caos, pocos minutos después en la
esquina vio que centenares de hombres con camisa roja, sus sombreros y sus
machetes, la disputa política había alcanzado a Andes, liberales y
Conservadores partidos políticos, divisiones de ideas, era suficiente para que
se mataran entre sí, Los Liberales reconocidos con el color rojo habían
invadido el Pueblo, aprovechando las horas laborales en donde casi todos los
hombres cabeza de familia trabajaban, todo aquel que no llevara los colores de
este partido político era asesinado brutalmente, Enrique se escondió
rápidamente en la iglesia, todo afuera era un caos, se escuchaban gritos y
sollozos, Enrique debía llegar a casa.
El
rumor de lo que sucedía en el pueblo llego a oídos de los hombres en los
cafetales, aquel miércoles donde el sol a punto de esconderse se mezclaba con
las nubes, tornándolas de un rojo casi perfecto, el día donde el cielo de Andes
sangro.
Finalmente
aun con un poco de luz Enrique salió de su escondite, habían muchas personas
tiradas en el piso sangrando, con profundas heridas, algunos ya sin vida, pero él
no se paró a mirar, solamente corrió esquivando algunos enfrentamientos en las
calles, no fue nada alentador llegar a casa, varios hombres salían con su
familia toda amarrada de las manos y con sus ojos tapados, los filaron y los
arrodillaron, Enrique escondido en un arbusto a unos metros alcanzo a ver como
los machetes uno a uno les quitaban la vida a sus familias, Enrique paralizado
y lleno de miedo no fue capaz de hacer nada, simplemente escucho por última vez
a su madre decir su nombre, como si hubiera sentido su presencia, finalmente el
machete de un anciano de barba larga y blanca le quitara la vida.
Enrique
espero que estos hombres se marcharan, fue abrazo a sus padres, lloro a sus
hermanos y salió de su casa, como de su casa de su pueblo, deambulando de
pueblo en pueblo, trabajando de sol a sol, en lo que fuera, había noches que
dormía en el parque de los pueblos a la interperie, otras veces trabajaba en
fincas donde le daban posada, conoció muchísimas familias, la muerte de su
familia no se olvidaba pero cada día dolía menos, el tiempo nunca se paró a
esperarlo y él debía hacer algo por su vida, pero estaba convertido en un nómada,
en cantinas de pueblos entraba y se emborrachaba hasta perder la razón, después
de algunos años, ya Enrique mayor de edad pero aun joven y vigoroso llego a un
pueblo, Porce, en este pueblo pasaba el ferrocarril, tomo la decisión de
venirse para Medellín, y así lo hizo.
Después
de unas horas de viaje en el ferrocarril llego a Cisneros, la estación donde se
quedaba, había llegado a Medellín, nunca antes había visto algo tan grade,
tantas iglesias juntas, tanta gente todos caminaban con un rumbo fijo, todos
llevaban prisa menos él, recorrió Medellín, veía unos coches grande los cuales
llamaban escaleras y transportaban a las personas, algunos con sus autos
propios, así caminando llego al atrio de una iglesia y se sentó mientras dentro
de ella se celebraba una misa, la iglesia de la Veracruz, Mientras estaba ahí
sentado una mujer de unos 45 años aproximadamente se le acerco y le pregunto si
quería trabajar para ella, era poco común para el que alguien se acercara y le
ofreciera empleo, el estaba acostumbrado a buscarlo, acepto debía trabajar para
poder alimentarse, con la señora se subió a una de las escaleras y esta los
llevo hacia Envigado cerca a Medellín, una finca grande y con muchos cultivos, la
señora lo presento ante su familia les dijo que él iba a trabajar para ella, se
veía que era una familia importante, pero fijo sus ojos en una de sus hijas,
Raquel, una hermosa joven que le sonrió apenas lo vio, así Enrique mi abuelo
conoció a Raquel mi abuela, Enrique trabajo durante muchos años en la familia,
en las tardes se veía con Raquel, se hicieron novios, Enrique siguió trabajando
en esta finca por algunos años hasta que una vez le hablaron de unos empleos
que estaban dando en una empresa en Medellín llamada la Nacional de chocolates,
el fue y se paro con un puñado de trabajadores al frente de la puerta, espero
varias horas, finalmente una persona salió y se paro al frente de ellos,
montado en una silla escogió 20 personas al azar entre ellos estaba Enrique,
los hizo entrar una especie de inducción, les pregunto que sabían hacer y los
situó en diferentes puestos, Enrique había logrado dar un gran paso, regreso a
la finca hablo con la patrona le pidió que lo dejara quedar unos meses en la
finca mientras el conseguía un lugar pues ya no podía seguir trabajando para
ella, le conto lo que había pasado a Raquel y le pidió matrimonio delante de la
Mama, Raquel acepto, al cabo de unos cuantos meses, compraron una casa con la
ayuda de Marta la Mama de Raquel.
Pasaron
varios años, todo había mejorado y cambiado tanto en Antioquia como en Medellín,
habían construido carreteras, ya no eran destapadas, estaban pavimentadas, era más
común que alguien tuviera un auto, las escaleras solo se dirigían a pueblos muy
lejanos, los que estaba cerca se movilizaban en bus, en Colombia se habían
creado guerrillas que inicialmente fue llamada chusma, pero después fueron nombradas,
M19, FARC, ELN y la violencia entre Liberales y conservadores había disminuido,
pero esta guerrilla se estaba comenzando a tomar el país, los barrios en Medellín
habían crecido notablemente, las zonas verdes comenzaban a desaparecer para así
dar paso a la civilización, el televisor aparecía con fuerza, la radio era cada
vez mejor, ya enterarse de noticias nacionales era más fácil, construían
edificios en el centro de Medellín que se convertía en una apuesta industrial
importante para todo Colombia, Mi padre hijo del matrimonio de Enrique y Raquel
era el segundo de los 4 hijos su nombre es Carlos, Enrique aun trabajaba en la
nacional de chocolates, Raquel había montado una tienda en envigado a sus hijos
les fomentaron la educación desde pequeños, todo había cambiado, el centro de Medellín
era mucho más grande de lo que era hace algunos años, las construcciones eran
grandes, edificios de más de 20 pisos donde la gente acudía a trabajar todos
los días, la población había crecido notablemente y así era la vida de Enrique
y Raquel criando sus hijos, con rutinas totalmente diferentes a las que
llevaban antes, la industria creció y daba muchas oportunidades de empleo.
Carlos
conoció una mujer en Envigado, había acabado de llegar su nombre es Elena, Ella
Elena es mi Madre, estudiaron juntos, en ese entonces el deporte era algo de la
rutina diaria de las personas, ellos jugaron juntos en un equipo mixto del
colegio desde pequeños crecieron finalmente fueron novios para posteriormente
contraer matrimonio.
Recién
casados en Colombia estaba en auge Palo Escobar, el más grande narcotraficante
de la historia según algunas personas, para otros era como un Robín Hood, la
ciudad se vio envuelta en una violencia a tal punto que las personas tenían
miedo de salir, bombas en el centro de Medellín, asesinatos, sicarios, en esa
época nací yo, Mi padre Carlos, por medio de mi abuelo comenzó a trabajar en la
Nacional de Chocolates, mi madre se dedico a criarme a mí y mi hermano menor,
un día nos dimos cuenta que habían matado a Pablo Escobar, pero muchos sicarios
del quedaron encargados de los barrios de Medellín, la Guerrilla en los pueblos
y la selva colombiana también hacen de las suyas, y Antioquia seguía creciendo,
los años iban pasando y yo crecía en mi barrio, estudiando y viendo día a día
como progresaba la ciudad y el departamento, el Metro se construyo después de
algunos años de obras, cada día mas tecnología, Televisores a color, aparecen
los computadores, cada día mas gente, mas casas, edificios, mas empresas,
tecnología de punta, obtener un automóvil con miles de comodidades hoy en día
es accesible, pasar de una cocina en leña a una integral, televisores
extremadamente delgados, ver en la tele canales de otros países.
Hoy
desde mi escritorio, escribo este resumen pues como esta historia de mi familia
están todas, cada una tiene su propia historia, cada una tiene su pasado, aprendí
que a pesar que la violencia que el departamento ha sufrido no ha impedido que
crezca, la guerra y la violencia estancan, pero Antioquia se sobrepuso y a
progresado simplemente por una razón, son más las familias que quieren el
progreso no solo de sus apellidos y sus familias, sino también de la ciudad y
el departamento, radicar esta violencia que nos aqueja es difícil, pero cada
vez hay más calidad de vida, finalmente los buenos venceremos, es el
bicentenario de Antioquia, 200 años de independencia
de progreso pero ¿Cuántos años de libertad?
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